No sé por qué, los globos siempre han llamado muchísimo mi atención. Nunca de tener uno, sino de ver cómo las demás personas disfrutan con él y juegan.
Es algo extraño, de pequeña siempre me ofrecían regalarme un globo y mi respuesta era un no rotundo.
Cuando se es niño supongo que lo que llena de magia esa simple goma llena de aire es el hecho de cómo puede elevarse tan alto y la gravedad no hace su trabajo; es difícil de comprender cuando se tiene corta edad. Ya de grande la cosa cambia, al ver un globo simplemente te preguntas muchas cosas, recuerdas otras e intentas olvidar otro tanto de ellas. Si me lo preguntan, cuando se es grande lo que más se siente al ver la imagen de un niño jugando con su globo, lo que más se siente es envidia. Sí, envidia de la libertad que tiene esa simple goma, de la alegría que le puede dar a un niño y de la inocencia que enmarca ese cuadro y de la cual carecemos en la actualidad.
Todo sería tan fácil si el dicho de "soplar y hacer botellas" fuese más que eso; un simple dicho. Los seres humanos deberíamos tener la virtud de decir lo que queremos y que eso se haga realidad; si somos unos seres tan complejos, ¿Por qué no serlo un poco más?. Además, tenemos la magia de mentir, herir a las personas que queremos, darles también alegría, decir la verdad, resolver problemas y crear muchos otros; insisto, deberíamos tener solamente un toque de magia más para desear algo y que se haga realidad con tan solo pensarlo.
Si a mi me dijeran en algún momento que tengo un deseo, pediría ser un globo cada vez que quiera. Con sólo ser un globo sé que le daría muchísima alegría a varias personas, sería libre y viera las cosas desde arriba y desde afuera... En fin, las cosas materiales tienen muchas cualidades que un ser humano desearía tener.
Si un día se consiguen un globo rondando sin rumbo, no lo exploten. El no tiene la culpa de ser lo que ustedes tanto desean, más bien agárrenlo y verán cómo no es tan difícil retroceder un poco, restarnos años y recordar cómo algo tan simple, puede hacernos tan felices.
Es algo extraño, de pequeña siempre me ofrecían regalarme un globo y mi respuesta era un no rotundo.
Cuando se es niño supongo que lo que llena de magia esa simple goma llena de aire es el hecho de cómo puede elevarse tan alto y la gravedad no hace su trabajo; es difícil de comprender cuando se tiene corta edad. Ya de grande la cosa cambia, al ver un globo simplemente te preguntas muchas cosas, recuerdas otras e intentas olvidar otro tanto de ellas. Si me lo preguntan, cuando se es grande lo que más se siente al ver la imagen de un niño jugando con su globo, lo que más se siente es envidia. Sí, envidia de la libertad que tiene esa simple goma, de la alegría que le puede dar a un niño y de la inocencia que enmarca ese cuadro y de la cual carecemos en la actualidad.
Todo sería tan fácil si el dicho de "soplar y hacer botellas" fuese más que eso; un simple dicho. Los seres humanos deberíamos tener la virtud de decir lo que queremos y que eso se haga realidad; si somos unos seres tan complejos, ¿Por qué no serlo un poco más?. Además, tenemos la magia de mentir, herir a las personas que queremos, darles también alegría, decir la verdad, resolver problemas y crear muchos otros; insisto, deberíamos tener solamente un toque de magia más para desear algo y que se haga realidad con tan solo pensarlo.
Si a mi me dijeran en algún momento que tengo un deseo, pediría ser un globo cada vez que quiera. Con sólo ser un globo sé que le daría muchísima alegría a varias personas, sería libre y viera las cosas desde arriba y desde afuera... En fin, las cosas materiales tienen muchas cualidades que un ser humano desearía tener.Si un día se consiguen un globo rondando sin rumbo, no lo exploten. El no tiene la culpa de ser lo que ustedes tanto desean, más bien agárrenlo y verán cómo no es tan difícil retroceder un poco, restarnos años y recordar cómo algo tan simple, puede hacernos tan felices.
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