Ayer recibí una llamada que jamás hubiese querido recibir. Me llamaron para decirme que uno de mis mejores amigos había tenido un accidente y que estaba saliendo de una operación, en terapia intensiva. A decir verdad lo primero que hice fue decir "No me digas eso", y seguido me eché a llorar; por más que quise aguantarlo, no pude.
En esos pocos segundos vinieron a mi mente millones de recuerdos, entre ellos: La primera vez que me llevé bien con él (sí, perdí mucho tiempo de mi vida odiándolo), noches en el Molino, días en su casa, fiestas que lo caracterizan, su miedo por los insectos, largos días de conversaciones donde la sinceridad era el único plato del día, regañadas por yo ser tan tonta, viajes juntos.... MUCHISIMOS recuerdos, y sólo dije "Quiero vivir ya todo eso de nuevo con él"
Justo la noche del accidente él me había dicho que iba a ir conmigo al Moulin Rouge, pero nunca llegó. Pasé toda la noche preguntando por él y pidiéndole a nuestros amigos en común que le escribieran porque yo andaba sin línea y no me podía comunicar con él. ¿Sexto sentido? No lo sé, sólo sé que pasé TODA la noche preguntando por él, extrañándolo y diciéndole a todos que él nunca me había dejado esperando.
No me gustan las malas noticias, pero debo reconocer que gracias a ellas es que muchas veces nos damos cuenta (por hechos -llanto, miedo, nervio-) de cuánto queremos a la gente.
No hay nada como tener mente positiva (aunque por dentro te estés muriendo de miedo), buenas energías, mandar amor desde lejos (el pinguinal siempre es el más efectivo) y muchísima fe. Esta mañana me desperté y recibí un correo donde me decían que ya mi pinguino estaba recuperándose, hablando, reconociendo a su gente y más despierto que una noche en el Molino. Esta vez lloré, pero fue de alegría. Creo que desde que mi primo estaba en la clínica muy grave, no rezaba tanto por alguien. Así que debo decir: Gracias Dios por hacer que una persona tan especial para mi se recupere tan pronto.
Sólo quiero verlo, abrazarlo, hacerle "ñiñiñiñiñi - AyÑomío", darle un beso y seguir planeando nuestra boda en el polo norte dentro de un igloo.
En algún momento leerás esto y sé que no entenderás muchas de las cosas que dicen aquí (o quizás sí), pero lo que sí entenderás es que te adoro y que me alegra muchísimo que estés bien.
En esos pocos segundos vinieron a mi mente millones de recuerdos, entre ellos: La primera vez que me llevé bien con él (sí, perdí mucho tiempo de mi vida odiándolo), noches en el Molino, días en su casa, fiestas que lo caracterizan, su miedo por los insectos, largos días de conversaciones donde la sinceridad era el único plato del día, regañadas por yo ser tan tonta, viajes juntos.... MUCHISIMOS recuerdos, y sólo dije "Quiero vivir ya todo eso de nuevo con él"
Justo la noche del accidente él me había dicho que iba a ir conmigo al Moulin Rouge, pero nunca llegó. Pasé toda la noche preguntando por él y pidiéndole a nuestros amigos en común que le escribieran porque yo andaba sin línea y no me podía comunicar con él. ¿Sexto sentido? No lo sé, sólo sé que pasé TODA la noche preguntando por él, extrañándolo y diciéndole a todos que él nunca me había dejado esperando.No me gustan las malas noticias, pero debo reconocer que gracias a ellas es que muchas veces nos damos cuenta (por hechos -llanto, miedo, nervio-) de cuánto queremos a la gente.
No hay nada como tener mente positiva (aunque por dentro te estés muriendo de miedo), buenas energías, mandar amor desde lejos (el pinguinal siempre es el más efectivo) y muchísima fe. Esta mañana me desperté y recibí un correo donde me decían que ya mi pinguino estaba recuperándose, hablando, reconociendo a su gente y más despierto que una noche en el Molino. Esta vez lloré, pero fue de alegría. Creo que desde que mi primo estaba en la clínica muy grave, no rezaba tanto por alguien. Así que debo decir: Gracias Dios por hacer que una persona tan especial para mi se recupere tan pronto.
Sólo quiero verlo, abrazarlo, hacerle "ñiñiñiñiñi - AyÑomío", darle un beso y seguir planeando nuestra boda en el polo norte dentro de un igloo.
En algún momento leerás esto y sé que no entenderás muchas de las cosas que dicen aquí (o quizás sí), pero lo que sí entenderás es que te adoro y que me alegra muchísimo que estés bien.
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