Hay algunas cosas en la vida que me cuesta entender.
Si bien es cierto que no todos somos iguales, debería haber un parámetro o algo estándar de cómo se debería ser. Así por lo menos entre todos logramos entendernos en ciertos temas aunque sea un poco.
La base de todo este entendimiento debe estar basado en la sinceridad. Es difícil creer algo que no es cierto, y estar seguro de eso. Es como creer en la nada, o sencillamente no tener fe.... Fe, ahora que lo digo, es eso que se ve debilitado dentro de tantas mentiras.
Cuando era pequeña creía que sólo se podía tener fe en Dios. Que simplemente la fe era aplicada hacia seres sobrenaturales y demás tonterías que enseñan en un colegio Agustino Recoletas como lo es el Santo Tomás de Villanueva; sí, me gradué ahí.
Mientras he ido creciendo me he dado cuenta que todos tenemos fe en cada una de las personas que entran a tu vida y van protagonizando contigo el largo film del día a día. ¿Qué pasa cuando la fe en esas personas se va? ¿Hay razón para seguir ahí? ¿Eres un tonto si sigues intentando cambiar algo? ¿Valdrá la pena perder tu tiempo esperando que pase algo que no va a pasar nunca? La verdad, no lo sé. Lo cierto es que me gusta ser tonta, perder el tiempo, confiar y creer que todos pueden llegar a ser lo mínimo que deberían ser: personas sinceras.
Poco a poco he ido perdiendo fe en gente que he llegado a querer mucho, y a algunos hasta amar. Algunos de ellos siguen en mi vida, otros sencillamente siguieron la flecha que decía "salida" y tienen una vida más acorde a lo que querían: un simple escenario.
La razón por la que escribo esta entrada en este momento es porque acabo de hablar con alguien en el que confiaba 100%, y poco a poco, eso ha dejado de pasar. Pensaba mientras no creía nada "Por qué sigo queriendo tanto a esta persona si ya no confío en el?" yo creía que era imposible amar algo en lo que no crees. Lo que sí sé, es que creo en el cambio, aunque poco a poco me sienta más estúpida por ir perdiendo cada vez más mi tiempo esperando por algo que no llegará.
En fin. Si quieren un consejo: siempre es bueno esperar. La vida da muchas vueltas, y no somos conocedores de la vida. Quizás aquello que creemos que es imposible, se vuelve realidad.... Sí, es cierto, esto es lo que espero.
PD: El título de esta entrada es porque escuchaba esa canción cuando lo escribí. No tiene un significado trascendental ni mucho menos importante. Sencillamente fue el soundtrack de este "vómito de emociones" que a nadie le importa.
Si bien es cierto que no todos somos iguales, debería haber un parámetro o algo estándar de cómo se debería ser. Así por lo menos entre todos logramos entendernos en ciertos temas aunque sea un poco.
La base de todo este entendimiento debe estar basado en la sinceridad. Es difícil creer algo que no es cierto, y estar seguro de eso. Es como creer en la nada, o sencillamente no tener fe.... Fe, ahora que lo digo, es eso que se ve debilitado dentro de tantas mentiras.
Cuando era pequeña creía que sólo se podía tener fe en Dios. Que simplemente la fe era aplicada hacia seres sobrenaturales y demás tonterías que enseñan en un colegio Agustino Recoletas como lo es el Santo Tomás de Villanueva; sí, me gradué ahí.
Mientras he ido creciendo me he dado cuenta que todos tenemos fe en cada una de las personas que entran a tu vida y van protagonizando contigo el largo film del día a día. ¿Qué pasa cuando la fe en esas personas se va? ¿Hay razón para seguir ahí? ¿Eres un tonto si sigues intentando cambiar algo? ¿Valdrá la pena perder tu tiempo esperando que pase algo que no va a pasar nunca? La verdad, no lo sé. Lo cierto es que me gusta ser tonta, perder el tiempo, confiar y creer que todos pueden llegar a ser lo mínimo que deberían ser: personas sinceras.
Poco a poco he ido perdiendo fe en gente que he llegado a querer mucho, y a algunos hasta amar. Algunos de ellos siguen en mi vida, otros sencillamente siguieron la flecha que decía "salida" y tienen una vida más acorde a lo que querían: un simple escenario.
La razón por la que escribo esta entrada en este momento es porque acabo de hablar con alguien en el que confiaba 100%, y poco a poco, eso ha dejado de pasar. Pensaba mientras no creía nada "Por qué sigo queriendo tanto a esta persona si ya no confío en el?" yo creía que era imposible amar algo en lo que no crees. Lo que sí sé, es que creo en el cambio, aunque poco a poco me sienta más estúpida por ir perdiendo cada vez más mi tiempo esperando por algo que no llegará.
En fin. Si quieren un consejo: siempre es bueno esperar. La vida da muchas vueltas, y no somos conocedores de la vida. Quizás aquello que creemos que es imposible, se vuelve realidad.... Sí, es cierto, esto es lo que espero.
PD: El título de esta entrada es porque escuchaba esa canción cuando lo escribí. No tiene un significado trascendental ni mucho menos importante. Sencillamente fue el soundtrack de este "vómito de emociones" que a nadie le importa.
Comentarios
Publicar un comentario